De vuelta al amor primero

Hoy, gracias a la providencia de Dios llegamos al fin de otro año.
Uno que ha estado lleno de muchas bendiciones, retos, luchas, triunfos,
y podemos seguir enumerando según cómo hemos vivido a lo largo de estos días.
Es cuando provechamos esta fecha para agradecer
todo cuanto hemos vivido a todos aquellos que formaron parte del 2019.
Sin duda hemos ido percibiendo en las vivencias personales, hayan sido gratificantes o dolorosas,
esa formación del nuestro espíritu que implicó que fuéramos moldeados
como sucede con la piedra que el artista talla para sacar una obra de arte cargada de belleza.
En el mundo hay fiesta por comenzar un nuevo capítulo en la historia de la humanidad.
Qué mejor forma de reafirmar nuestros propósitos para el año 2020 que reflexionando
o examinando esos aspectos en los que pudimos actuar y ser mejores,
pero que dejamos que se fueran sin que los aprovecharamos por completo.
Hoy es el momento perfecto para que veamos en nuestra vida,
todo lo que el Señor Jesús le dice en el libro del Apocalípsis a la iglesia peregrina en Éfeso:
"Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados
y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño.
Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.
Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes.
Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu amor primero".
Dios Nuestro Señor, con infinito amor, en el ocaso del 2019,
nos habla ahora para reconocer todo lo que hemos hecho en el año
para alcanzar cada día más la perfección en la santidad.
Sabe cúales han sido nuestras luchas internas y externas;
todas aquellas veces que nos hemos luchado en las tentaciones en el combate espiritual de nuestro día con día;
sabe de la paciencia que hemos forjado para sobrellevar nuestros esfuerzos con su gracia a fin de que no caigan en saco roto.
Pero sabe también en qué momento y en qué situaciones hemos dejado la guardia baja,
y por qué hemos perdido el fervor y la ilusión de cuanto habíamos decidido emprender;
él extiende su mano nuevamente hacia nosotros para que nos levantemos de nuestras caídas,
y retomemos el camino de conversión constante a la que estamos llamados,
desde que recibimos la fe por el bautismo.
Hagamos de este día un parte aguas para pedir a Dios que nos renueve por dentro con espíritu firme.
Bien decía Tomás de Kempis en La imitación de Cristo:
"Si cada año nos esforzáramos por desterrar de nuestras vidas un solo vicio, muy pronto seríamos santos."
Todos nuestros cambios o propósitos no pueden reducirse solamente a dietas y ejercicios físicos.
Parte del cambio comienza con la escucha a nuestra conciencia,
que nos habla sobre el pasado para poder aceptar nuestra situación presente, y que de ahí podamos superarnos en el futuro.
Pero también es cierto que como Pedro y los apóstoloes que pescan,
si no echamos las redes en su nombre, la pesca no da fruto y nos cansamos en vano.
San Pablo en su carta a los efesios nos interpela diciéndonos que debemos recordar
cuáles son las armas que nos provee Dios para poder asegurar el triunfo de nuestra alma, colaborando con su poder:
"¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza,
calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz,embrazando siempre el escudo de la Fe,
para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno.
Tomad, también, el yelmo de la salvación y la la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios;
siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu,
velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos,"
No es coincidencia que cada año lo iniciemos con la bendición arónica del libro de los números.
Es la misma que debemos invocar sobre cada uno de nosotros para que quede en manos de Dios:
"Les diréis: Yahveh te bendiga y te guarde;
ilumine Yahveh su rostro sobre ti y te sea propicio;
Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz."
No caminamos solos en ninguna de nuestras luchas, ni sucederá así.
Que este año nuevo signifique verdaderamente para todos nosotros una vida nueva en el espíritu.
Ser luz para aquél que necesita que iluminemos su oscuridad.
T X T J